Roanoke: el misterio de la colonia que se desvaneció
En 1590, John White regresó a la pequeña colonia inglesa que había dejado tres años antes frente a la costa de Norteamérica. Las casas habían sido desmontadas y más de cien hombres, mujeres y niños habían desaparecido. No encontró cadáveres ni señales evidentes de una batalla. Sólo una palabra tallada en madera: CROATOAN.
El barco regresó demasiado tarde
El 18 de agosto de 1590, John White desembarcó nuevamente en Roanoke Island, frente a la costa de la actual Carolina del Norte.
La fecha tenía un significado personal. Ese día su nieta Virginia Dare habría cumplido tres años. White la había visto por última vez cuando apenas tenía unos días de nacida.
Esperaba encontrar allí a su hija Eleanor, a su yerno Ananias Dare y a más de un centenar de colonos que habían permanecido en la isla mientras él viajaba a Inglaterra en busca de suministros.
No encontró a ninguno.
El asentamiento estaba vacío. Algunas estructuras habían sido desmontadas cuidadosamente y la zona había sido protegida mediante una empalizada que White no recordaba haber visto antes.
No había cadáveres. Tampoco señales claras de combate.
Entonces descubrieron unas letras talladas en un árbol:
CRO.
En la empalizada apareció una inscripción más completa:
CROATOAN.
Durante siglos, esa palabra sería presentada como la única pista dejada por una población que parecía haberse desvanecido.
Pero para John White no era un mensaje incomprensible.
Sabía exactamente qué significaba.
Una colonia que comenzó en el lugar equivocado
Roanoke ya había sido escenario de anteriores intentos ingleses de colonización. En 1587, una nueva expedición patrocinada por Sir Walter Raleigh llegó a Norteamérica bajo el mando de John White.
Esta vez no viajaban únicamente soldados y aventureros. Había familias enteras, incluidas mujeres y niños.
El plan original era establecerse más al norte, en la región de la bahía de Chesapeake, considerada más favorable para una colonia permanente. Roanoke debía ser apenas una escala.
Pero el piloto Simon Fernandes se negó a continuar el viaje y los colonos terminaron instalándose en la isla.
La situación era complicada desde el principio. Expediciones inglesas anteriores habían deteriorado las relaciones con varias comunidades indígenas de la región. Poco después de la llegada, uno de los colonos, George Howe, fue asesinado mientras buscaba alimento.
Los ingleses respondieron con violencia y cometieron además un error grave: atacaron a miembros de los Croatoan, una de las comunidades indígenas que mantenían mejores relaciones con ellos.
En medio de ese ambiente incierto nació, el 18 de agosto de 1587, Virginia Dare, hija de Eleanor y Ananias Dare y nieta de John White.
Nueve días después, White inició el viaje de regreso a Inglaterra para conseguir provisiones.
Esperaba volver pronto.
Tardaría casi tres años.
El océano se cerró
Cuando White llegó a Inglaterra, el país se encontraba preparando su defensa frente a España.
La amenaza de la Armada Española alteró las prioridades de la corona inglesa y los barcos disponibles fueron destinados al esfuerzo militar.
White intentó regresar a Roanoke, pero sus primeros esfuerzos fracasaron. Sólo en 1590 consiguió encontrar pasaje de vuelta.
Mientras él esperaba al otro lado del Atlántico, los colonos quedaron aislados.
No sabemos cuánto tiempo permanecieron en Roanoke.
Pero sí sabemos que antes de que White partiera habían acordado un procedimiento muy sencillo: si tenían que abandonar el asentamiento, dejarían tallado el nombre del lugar al que se dirigían.
Si el traslado había sido forzado, añadirían además una cruz como señal de peligro.
Cuando White regresó, encontró CROATOAN.
No encontró ninguna cruz.
Croatoan no era un código
Éste es quizá el detalle más importante de toda la historia.
Croatoan era un lugar.
Era también el nombre de una comunidad indígena aliada de los ingleses y relacionada con Manteo, uno de los principales intermediarios entre ambos pueblos. La isla asociada a los Croatoan corresponde aproximadamente a la actual Hatteras Island, al sur de Roanoke.
White entendió inmediatamente la inscripción como una indicación de que los colonos se habían trasladado hasta allí.
Quiso comprobarlo.
No pudo.
El mal tiempo complicó la navegación, la expedición perdió anclas y el capitán decidió abandonar el intento. White tuvo que regresar a Inglaterra sin llegar hasta Croatoan.
Nunca volvería a Norteamérica.
El hombre que había encontrado la pista probablemente estuvo a unos pocos días de descubrir lo que había ocurrido.

¿Se integraron entre los Croatoan?
Ésta sigue siendo una de las explicaciones más plausibles.
Los colonos conocían a los Croatoan y habían mantenido relaciones relativamente amistosas con ellos. Si la situación en Roanoke se volvió insostenible, trasladarse hasta su territorio habría tenido sentido.
Además, la palabra encontrada por White parece señalar directamente hacia allí.
Las investigaciones arqueológicas realizadas en Hatteras han recuperado objetos europeos del periodo, incluidos fragmentos de cerámica, piezas metálicas y otros materiales que podrían haber pertenecido a ingleses.
El problema es que aquellos objetos no constituyen por sí solos una prueba definitiva.
Las mercancías europeas circulaban mediante intercambio. Un objeto inglés encontrado en una comunidad indígena no demuestra necesariamente que su antiguo propietario hubiese vivido allí.
Hasta ahora no se ha localizado una concentración de viviendas, enterramientos o restos humanos que permita identificar inequívocamente a los colonos de Roanoke.
La hipótesis es sólida.
La demostración definitiva todavía no existe.
También pudieron dirigirse hacia el interior
Existe otra pista importante.
Antes de que White regresara a Inglaterra, se había hablado de trasladar parte de la colonia unas cincuenta millas hacia el interior.
Siglos después, uno de los mapas realizados por el propio White proporcionó un detalle inesperado. Debajo de un parche adherido al manuscrito apareció el símbolo de una fortificación situado al oeste de Roanoke, cerca del Albemarle Sound.
Ese hallazgo impulsó nuevas excavaciones arqueológicas.
En varios lugares del interior se han recuperado objetos ingleses de finales del siglo XVI, incluidos fragmentos de cerámica asociados cronológicamente con la época de Roanoke.
Algunos investigadores consideran que podrían corresponder a colonos que abandonaron la isla.
Otros mantienen una posición más cauta: todavía no se ha descubierto un asentamiento lo suficientemente completo como para identificarlo sin dudas como el destino de la colonia perdida.
Tal vez ambas posibilidades —Croatoan y el interior— sean compatibles.

Quizá nunca hubo una sola desaparición
Aquí aparece una posibilidad que cambia por completo la manera de entender el caso.
Los colonos pudieron haberse dividido.
Era una opción contemplada incluso antes de la partida de White.
Un grupo pudo trasladarse hacia Croatoan. Otro pudo dirigirse tierra adentro. Algunas personas pudieron morir por enfermedad, hambre o enfrentamientos. Otras quizá se integraron progresivamente en comunidades indígenas.
Si ocurrió algo semejante, estamos buscando algo que nunca existió:
una segunda Roanoke completa, con todos sus habitantes viviendo juntos.
Tal vez después de 1587 dejó de existir una colonia inglesa como unidad reconocible y comenzaron a existir pequeñas familias dispersas.
Eso explicaría por qué cuatro siglos de búsquedas nunca han producido una ciudad perdida esperando ser descubierta.
¿Y Virginia Dare?
Ninguna figura representa mejor el misterio.
Virginia Dare fue la primera niña nacida de padres ingleses en aquella colonia.
Después de agosto de 1587 desaparece del registro histórico.
No sabemos si murió siendo niña, si creció entre los Croatoan o si acompañó a otro grupo hacia el interior.
Durante los siglos siguientes surgirían innumerables historias sobre ella. Algunas la transformarían en heroína, otras en figura legendaria.
Ninguna sustituye a la evidencia.
De la verdadera Virginia Dare sabemos cómo comenzó su vida.
No sabemos cómo terminó.

Lo que sabemos
Roanoke no desapareció en una sola noche.
No conocemos ninguna evidencia de una evacuación precipitada, un ataque masivo o una catástrofe repentina.
Cuando White regresó, las viviendas habían sido desmontadas y los colonos habían dejado una indicación que coincidía con el procedimiento acordado antes de su partida.
Eso sugiere organización.
También sabemos que las condiciones eran difíciles y que existían motivos suficientes para abandonar la isla.
Lo que no sabemos es qué ocurrió después.
No podemos determinar cuántos viajaron a Croatoan, cuántos se internaron en el continente o cuánto tiempo sobrevivieron.
Tampoco podemos demostrar que todos compartieran el mismo destino.
La desaparición que quizá nunca ocurrió
Durante generaciones hemos imaginado Roanoke como una escena imposible.
Un asentamiento vacío.
Más de cien personas borradas.
Una palabra misteriosa tallada en madera.
Pero cuando regresamos a las fuentes, la historia adquiere otra forma.
Los colonos sabían que quizá tendrían que marcharse.
Habían acordado dejar escrito adónde iban.
Cuando John White regresó encontró que las casas habían sido desmontadas.
No encontró cuerpos.
No encontró señales evidentes de una matanza.
Y encontró exactamente aquello que habían acordado dejar:
un nombre.
Croatoan.
Tal vez Roanoke no sea realmente el misterio de una población que desapareció.
Quizá sea la historia de una población que se marchó y de un hombre que llegó demasiado tarde para seguirla.
John White vio la dirección.
Intentó continuar.
Una tormenta se lo impidió.
Más de cuatro siglos después, todavía estamos intentando terminar aquel viaje.
FUENTES UTILIZADAS
National Park Service — Fort Raleigh National Historic Site. Documentación sobre la colonia de 1587, el regreso de John White en 1590, Virginia Dare y las principales hipótesis sobre el destino de los colonos.
British Museum — mapas y acuarelas de John White. Fuente primaria esencial para la geografía, las comunidades indígenas y el paisaje de la región a finales del siglo XVI.
First Colony Foundation. Investigaciones arqueológicas desarrolladas en áreas del interior asociadas con posibles movimientos de los colonos después de abandonar Roanoke.
David Beers Quinn. Estudios fundamentales sobre los primeros intentos ingleses de colonización de Norteamérica y las expediciones relacionadas con Roanoke.
James Horn, A Kingdom Strange. Reconstrucción histórica moderna de la colonia y de las principales hipótesis sobre su destino.